viernes, 21 de diciembre de 2007

Es cuando...

Es cuando me doy cuenta que nunca me divertí tanto, ni me sentí tan orgulloso en ningun concierto.
Es cuando me doy cuenta que ni futuri incierto ni green day me pueden hacer disfrutar tanto del punk rock, aunque tu le llames power pop.
Es cuando me di cuenta que a las justas escuchaba tu voz, sin embargo muy fuerte en mi cabeza retumbaba cada palabra, cada frase, escrita por un primo nuestro o lo que me hace sentir mas orgulloso, escrito por ti misma.
Es cuando la bulla de un local acústicamente atroz, me hacia recordar cada "unga", porque sería mentira decir que de chiquita llorabas diciendo "agu" como cualquir bebe normal.
Es cuando aplaudi tanto que las manos me terminaron latiendo como cuando en el colegio no hacia mis tareas de matemática.
Es cuando Natalia gritó su clásico "wuuuuu" que a veces me desquicia, como cuando lo gritó en un gol de ecuadro a perú en el estadio, y no me imcomodo, es mas, lo grite yo tambien.
Es la que que el bernabé escucho la mejor musica del mundo, incluso mejor que la vez que yo mismo toque ahi.
Es cuando me di cuenta que necesitaria un babero tan grande como el polo de inka kola que decia que se veia desde el espacio, para poder babear ahi todo el orgullo ajeno, que recien esta noche pude realmente entender el significado y saber que de alguna manera algo de lo que he hecho en mi vida, ha influenciado en ti.

domingo, 9 de diciembre de 2007

Nunca te mueras

Decir que los ánimos estaban mejores era sumamente tonto, pero siendo tonto, en apariencia lo estaban.
Estar en el velorio de mi abuelo era algo que en realidad para mi era increíble. No terminaba de entender como ese señor que apenas dos días antes estaba bailando en el cumpleaños de su esposa, estaba echado en ese cajón, con un semblante de tranquilidad y paz infinita, como si estuviera durmiendo, como si estuviera esperando que comience a golpear la puerta de la cochera con la pelota para salir por su ventana y gritarnos que nos vayamos a jugar futbol al parque.

Mis ojos aun estaban rojos. Esa noche no pude dormir recordando tantas cosas que pase con mi abuelo, tantas vueltas por el perejil para ir a comprar churros y comerlos antes de regresar a la casa para no invitar a nadie, tantas historias, tantas. Miraba para un lado y solo podía ver a mis tías abrazadas, llorando, de negro, tristes, de negro, inconsolables, de negro.

Recuerdo que no me quise acercar a ellas porque estaba seguro que me sentiría peor, me sentiría muy mal, es mas, de repente empezaría a llorar en ese momento, cosa que no quería hacer porque supuestamente tenia que estar tranquilo por ellas, por mi abuela, por mi papá, aunque la procesión valla por dentro.

Me acerque al cajón por última vez. Aun recuerdo claramente ese olor tan característico que tenia, que por no incomodar o no se por que, nunca me atreví a preguntar que era; sin embargo, lo he sentido en otras ocasiones después. Ya no quería ver más su rostro, no quería saber que no se iba a despertar más. Decidí salir.

Saliendo vi a mi papá parado en la puerta, recibiendo saludos de sus amigos, de muchos conocidos, de mas gente triste que nunca estaría tan triste como él en esos momentos, pero que parecían algo acongojados. Espere que terminen de saludarlo y cuando me iba a dirigir hacia él comenzó a caminar sin rumbo.

Parado en la puerta del velatorio, lo vi prender un cigarro, sacarse los lentes oscuros, limpiarse los ojos con su pañuelo y seguir fumando con la mirada perdida, con la vida ida, con las ganas tan por los suelos que en sus torpes pasos del momento parecía tropezarse con ellas.

En ese momento fue cuando a cierta medida descubrí un poco cual podría ser la verdadera magnitud de lo que él estaba sintiendo. Si bien mi abuelo había muerto y me sentía muy triste por eso, no se comparaba al sentimiento que acababa de descubrir al ver a mi padre llorando. Al ver llorar a ese señor que toda la vida fue tan fuerte y sólo se comparaba con los superhéroes de la televisión, me entró un escalofrío que nunca olvidare.

Caminó hacia debajo de un puente que estaba cerca y lo seguí. Cuando estuve cerca de él, boto su cigarro, nuevamente levanto los lentes que le tapaban los ojos rojos y los limpio con su pañuelo. Se colocó nuevamente los lentes y fue ahí cuando se dio cuenta que estaba a su lado.

Recuerdo que lo abrace muy fuerte y él lo hizo también. Mi cabeza, que en ese entonces apenas llegaba a su pecho, no entendía, no entendió ni quería entender que pasaba. Me separe un poco para mirarlo y trato es esbozar una sonrisa, de gratitud, de cariño, no se de que. Lo abrace de nuevo y le dije: “nunca te mueras”; y el me abrazó mas fuerte aun respondiendo: “no lo haré”.

No recuerdo cuanto tiempo mas estuvimos abrazados, dos, diez o mil minutos más. Solo recuerdo que luego de eso caminamos al velatorio y en mi cabeza prefería creer que ese “no lo haré” seria cierto y que nunca te morirías, en ese momento necesitaba sentirlo así.

Hoy, mas de diez años después de eso, todavía recuerdo esas palabras y cada vez que te abrazo, cuando ahora es tu cabeza la que apenas me llega al pecho, sonrío siempre teniendo la leve esperanza que esa promesa se cumplirá y que nunca te morirás.

jueves, 6 de diciembre de 2007

9290

Ayer, fisgoneando un correo electrónico, encontre uno que llamo mi atención. Decía que por medio de este podrías saber quien habias sido en tu vida pasada
La verdad no le hago mucho caso a esos correos, a menos que sean de mi tía Monica o de mi madre, que siempre me hacen reir con sus mails.
Al abrirlo descubrí que, Oh sopresa, ayer había cumplido 9289 días sobre la faz de la tierra, y que, buscando excusa para celebrar algo, hoy dia cumplía 9290 días de vida.
La mañana no ha sido muy alentadora. Después de una pequeña recriminada, aunque totalmente justificada, me sente, busque en mi correo las mas de mil fotos que tengo, las mire, escuche las 200 canciones mias que tengo en el mismo mail. No esta demás mencionar, que también leí todo lo que he escrito durante los dos ultimos años y que religiosamente al terminar, mando a mi correo.
De todo eso salió esto.

9290

TANTAS COSAS QUE HE VIVIDO
ENTRE TANTOS SIN SENTIDOS
VOY REDESCUBRIENDO EL MUNDO
TAL CUAL UN RECIEN NACIDO

MIRANDO FOTOGRAFIAS
ESCUCHANDO MELODIAS
EN TARDES DE TIBIO SOL
NOCHES DE MUSICA Y ALCOHOL

FUI FORMANDO LO QUE SOY
Y YO ORGULLOSO ESTOY
NO EXISTEN LOS LIMITES
TENGO TODO A MI FAVOR

FANTASEANDO EN ESQUINAS
DISFRUTANDO CONVERSACIONES
SOBRE ACORDES Y COLORES
QUE HAY SOLO PARA MI

SIGUEN PASANDO LOS DIAS
YA SIN PASOS TAN PERDIDOS
SIGO SONRIENDO EL CIELO GRIS
AUN QUEDA MUCHO POR VIVIR